En la actualidad, las empresas dependen cada vez más de la tecnología. Su habilidad para responder frente a una crisis que interrumpa disponibilidad de estos recursos, determina el prestigio y solidez de su operación. Esta reputación se traduce en valor y confiabilidad para accionistas, clientes, empleados y proveedores.
Las habilidades requeridas se apoyan en tres pilares:
- Mejorar la Resiliencia de la organización: Mejorar de forma proactiva la capacidad de absorción y superación de situaciones amenazantes a la continuidad de los negocios.
- Gestión de la Interrupción del Negocio: Desarrollar la capacidad para administrar la interrupción del negocio, limitar los daños y proteger la reputación y marca de la organización.
- Recuperar la habilidad de proveer productos y servicios: Definir un método ensayado para recuperar la habilidad de proveer productos y servicios críticos en primer término y los restantes en segundo término, siempre con un nivel de servicios acordado dentro de un tiempo definido después de la interrupción.